El día de la lotería
Bienvenido a ese día de la salud para esa gran mayoría de buscadores de fortuna que hoy llenan sus bolsillos de papeles listos para reciclar. Seguramente usted será uno de esos que ha visto pasar este momento con más pena que gloria, que se pierde entre los números a ver si ha logrado esa pedrea, esa terminación que esconda sus desdichas mientras, por radio y televisión, nos representan las mismas escenas de todos los años, los mismos testimonios, los mismos chistes y disfraces en un guión interminable. Pues no se preocupe, que con la lotería ganamos todos.
¿Y por qué lo digo?, pues porque, como ya viene siendo habitual desde hace dos ejercicios, la Agencia Tributaria se llevará una quinta parte de los premios. O sea, que si hay un agraciado en este país es el ministerio del señor Montoro, que apuesta siempre sobreseguro. ¿Y por qué estamos todos de enhorabuena?, pues porque si Hacienda somos todos, este importe deberá quedar la mar de repartido entre los contribuyentes y no contribuyentes.
Espero que hoy, para Hacienda, sea el día de la salud, pero también de la educación, del bienestar social, de los servicios generales de calidad, de apoyo a políticas al empleo y al tejido empresarial. Si es así, será el premio Gordo perfecto, que aquí en este país ya estábamos demasiado acostumbrados a las inocentadas de final de año, esas que, entre risas y risas y sin que te dieras cuenta, te colgaban un ridículo monigote a la espalda en momentos que no estábamos para bromas.
Porque maldita la gracia los premios Gordos mal gestionados.
Y hablando de sobrepeso y aprovechando la llegada de Papá Noel y Sus Majestades los Reyes Magos, no estaría mal que estos ilustres visitantes aprovecharan estos días para pasar por las buenas barberías y salas de estilismo que hay por aquí, al objeto de que se arreglaran la voluminosa pelambrera que tapan sus facciones. Entiendo que tras tan larga travesía y, en algún caso, tirarse por chimeneas o subir a balcones cargados como van, no debe ser fácil, pero ellos saben, como sabe Hacienda, que la ilusión es un gran recurso y lo puede todo.
Señor Papá Noel y Majestades, arréglense el mostacho y cúbranse las cejas, porque corren el riesgo de parecer lo que no son en estas fechas, que la magia tiene su truco pero no hace milagros.
Que pasen una feliz Navidad


