Un gol al fisco
Hoy, como cualquier día de la semana, se volverá a hablar del saqueo continuo que sufren las arcas públicas por parte de algunos desaprensivos; unos listos que, ataviados con el traje de la desvergüenza, hacen un uso inmoral de los dineros de todos.
Hoy, como cualquier día de la semana, se volverán a sacar tarjetas de todos los colores, pero donde prima sobre todo el negro, que es el color de la ocultación y el oprobio.
De todas formas, hoy no tocaré este asunto. Intuyo que ustedes ya tendrán suficiente ración diaria de tales desmanes en cada uno de los informativos y seriales televisivos que convierten este tema en una gran feria de excesos y tiendas outlet de oportunidades.
Lo que está claro es que hay muchos que piensan que ya no hace falta viajar a otros países en busca del dorado tributario, de aquel paraíso fiscal que, desde su permisividad, alienta las malas prácticas contributivas. Y basta poner un ejemplo: Qué me dicen de la deuda en el fútbol español; de aquellas sociedades anónimas, dígase de esas empresas que, amparadas por un amplio respaldo social, convertidas en casi una religión, con sus clérigos e imanes a la cabeza, rompen las reglas de juego preestablecidas.
El último informe oficial cifraba la deuda de los clubes en algo más de 3.000 millones de euros. Algo más del presupuesto anual de una ciudad como Barcelona, o lo que costará pagar dos Castor, toda una plataforma de infortunios en la costa castellonense.
La permisividad oficial de los últimos años no ha hecho más que engrosar una deuda que ya para sí quisieran los miles y miles de trabajadores que se han visto en la calle al quebrar su empresa. La situación llega a ser tan anómala que incluso los propios contribuyentes, sean del color que sean, sean groguets, albinegros, albicelestes, moderados, radicales o incluso a aquellos que el fútbol ‘se la bufa’, se han visto como avalistas y salvadores de sociedades ajenas.
Ya ven. Los paraísos fiscales no siempre están a horas de avión, ni siquiera basta con pasar la frontera con la excusa de proveerse de caros perfumes que atenúen el mal olor que desprende todo esto. Lo tenemos a la vista. Otra cosa es que lo queramos ver.
Emitido en http://www.ondacero.es/emisoras/castellon/
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diciembre 19, 2014 23:27
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