Hacia lo ininteligible

diciembre  2015 / 29 0 Comentarios
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Hay debates que, por los numerosos matices a favor y en contra que puedan derivarse, en muchas ocasiones, solemos pasar por alto y evitar conflictos que, al fin y al cabo, nos nos supondrán un descuento en el supermercado, un bonobús gratis o un viaje con todos los gastos pagados. Es lo que se llama recurrir al discurso fácil o navegar en aguas de lo político correcto. Pero hoy no toca esta circunstancia y me referiré al uso del lenguaje de nuestros representantes políticos, que no de la validez y valía de su mensaje, que seguro que la tienen (aquí un ejemplo de lo que es lo políticamente correcto).
Me referiré al uso y abuso de los géneros masculinos y femeninos en el lenguaje; de los niños y las niñas; de los ciudadanos y las ciudadanas… Pues bien la Real Academia Española de la Lengua es muy clara al decir que este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios, siempre desde el punto de vista lingüístico. Y lo explica: «En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos». Ejemplo que señala a propósito: «Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto».
Para la RAE, «la mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto» y pone como ejemplo: «El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad». La Real Academia entiende que la «actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas». Por tanto, según la RAE, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
La Academia señala que el uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello determina que es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones.
Con esta explicación no creo que vaya a solucionar gran cosa y habrá quienes apuesten por la «@» para decantarse por una manera más políticamente correcta en este asunto. Pero la lengua no se rige por las normas de la política, sino que sus parámetros obedecen a otros criterios de usos y costumbres que siempre han tenido en la simplificación uno de sus baluartes.
La lengua, ésta y cualquier otra, es una particularidad del ser humano en constante evolución y el tiempo dirá si llegado el caso un día no tenga que referirme a los académicos y académicas de la Real/o Academia/o de la Lengua/o para tratar de justificar que los/as cambios/as son para lo/a bueno/a o para rizar el/la rizo/a de la ininteligibilidad.

Publicado en El Garbí, el Periódico comarca de El Camp de Morvedre



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