Déficit del conocimiento

junio  2016 / 8 0 Comentarios
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Hay veces que las palabras y frases, de tanto repetirlas, pierden su significado e incluso su vigencia. Desde hace tiempo son innumerables las voces que hablan de la fuga de cerebros, de la insuficiente inversión en investigación que se da en este país.

Y es absolutamente constatable que todo este debate siempre ha venido acompañado por demasiado ruido ideológico, tanto por parte de quienes quieren mantenerse en el poder como de quienes aspiran a llegar a él.

Pero hace unas horas, alguien que lleva décadas dedicado a la investigación y a la docencia me ha señalado su pesar porque un joven científico, el mejor de la clase, al que más horas ha dedicado a formar, el de mayor talento, da el salto a otro país de la mano de una multinacional.

Es una sangría que no parece tener fin y que nos vuelve a dejar en manos de esa mediocridad que nos acompaña en cada estadística.

Seguro que han oído hablar de la necesidad de reformar la Constitución en estos nuevos tiempos, pero díganme si alguien ha señalado la oportunidad de incorporar obligaciones para asegurar medidas que fomenten la investigación. No hace tanto, se abrió el melón para corregir los déficit. Pues, qué mayor déficit tenemos que aquel que tiene que ver con el conocimiento.



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