Hispanidad en femenino
Quizá la fecha de hoy sea lo menos importante de un Día de la Hispanidad que abraza tanto a los cientos de millones que se reconocen como hispanos como a aquellos otros que reniegan de sus orígenes. Pero es lo que tiene la bendita libertad, esa que nos hace y deja hacer, que es y deja ser, a la que siempre aspiran los justos, muy a pesar de los injustos.
Sí, el caprichoso azar, la genética, la mano divina, el proceso evolutivo… realmente da igual, hizo que hoy muchos nos reconozcamos hispanos en una fiesta que pretende unir a unos pueblos que comparten algo más que un pasado cargado de ‘gigantes y dulcineas’.
Y en esta fiesta de la Hispanidad, cómo no reconocer la figura de la mujer en nuestras cultura, una imagen que aventureros envueltos en hojalata llevaron a hombros por la ciénaga que riega la ambición o la atracción de lo desconocido. Porque la Hispanidad es la voz femenina de una cultura que fue dama en Elche, reina en Castilla, heroína en Aragón, escritora en Galicia, liberal en Andalucía o feminista en Cataluña.
Qué pueblo ha ensalzado tanto a la mujer como el hispano, que la ha llevado a sus altares, que la ha convertido en pilar de una devoción que arropa la libertad sin aditamentos, sin velos que la coarten. Por eso no llego a entender que haya autoproclamados libertadores que hoy renieguen de la madre que los parió y no duden en suspirar por espejismos en las dunas y el erial.


