Retórica, azúcar o sacarina
La retórica, tanto la de altos vuelos como aquellas de vuelo rasante en el mal gusto, se ha instalado entre nosotros en esta antesala de una larga campaña electoral que, a golpe de encuestas, nos encoge el corazón, nos levanta el ánimo, nos silencia o, simplemente, nos engulle.
La grandilocuencia, el ampuloso y rimbombante análisis político del que nadie parece hoy ajeno, se abre paso más allá de los atriles mitineros y reuniones de partido.
Hoy los claroscuros de la política han desplazado la meteorología en los saludos de ascensor; interesa cada día más lo que se cuece en el vestuario de los partidos y si hay idilios y aventuras, pues mejor. En la barra del bar, en la cola del probador, al comprar el pan, todo es un gran mercado continuo de los debates en »prime time’, donde la noticia pierde cada día más fuelle en favor del chismorreo.
Hoy todos estamos provistos de esa retórica, de esa grandilocuencia que nos permite extender nuestro mensaje cuanto queramos, de una manera solemne, ceremoniosa, docta, cargante, recargada, sentenciosa, campanuda… Podría seguir así un buen rato, hay cientos de acepciones parecidas, pero no les torturaré como hacen aquellos que no dudan en mostrarnos esa habilidad natural que nos lleva a resobar nuestro ideario político a los cuatro vientos.
Dicho de otra forma, por qué ese empeño de verter un razonamiento político en cada espiración, de que te lo sirvan, sí o sí, con el café, porque da igual si eres de azúcar o de sacarina, del pan frito o la rebanada; de lo que no te libras es que te cuenten, punto por punto, el interesante debate de anoche. Aunque sea improbable, ¿no podemos pensar que si no lo vio fue porque no quiso? ¿Que hay gente que está a otra cosa?.
Como aquí somos muy dados al blanco y al negro, de un tiempo a esta parte hemos pasado de la indiferencia total a darnos un atracón difícil de digerir, que nos mete la política hasta en la sopa y nos llena la boca de esa grandilocuencia que, en ocasiones, solo viste al necio.
¿Y de qué hablamos un lunes como hoy, si ayer no hubo Liga y tampoco, tan poco sí, llueve?
Emitido en http://www.ondacero.es/emisoras/castellon/


