Renovación en la madurez
Como quien no quiere la cosa, afrontamos el comienzo de la primavera y, tras el habitual cambio de hora, nos metemos de lleno en esa obsesiva operación bikini que nos mueve a esconder nuestras desdichas, al menos las que mostramos a cara vista.
Y también, como sin darnos cuenta, entramos en una nueva campaña electoral en la que los partidos políticos nos muestran los resultados de su última operación bikini, esa que les ha llevado a despojarse de la grasa sobrante para calzarse nuevos elementos estéticos que les permitan ofrecer una imagen, más o menos, renovada.
Y es que renovación es la palabra de moda en política.
Empujando, como empujan, aquellas formaciones emergentes, los partidos tradicionales se han puesto el mono de trabajo para cambiar una estética que va más allá de estrechar la sisa de la chaqueta o bajar el tiro del pantalón.
Más allá de los contenidos, las nuevas voces en el panorama político han oxigenado los modos de hacer política, pero también han oxidado las viejas maneras de captar el voto. ¿Quién se atreve hoy a darse un baño de multitudes en mítines que nadie financia? ¿quién puede llenar autobuses?, ¿quién regalar bocadillos a diestro y siniestro? ¿Y qué me dicen del merchandising? De aquella burbuja electoral hoy apenas quedan unos globos.
Pues de aquella vieja estética hemos pasado a otra donde la oratoria, el mensaje, la capacidad de llegar con la palabra cobra fuerza y eso, en gran medida, se lo debemos a quienes, desde el descontento y la frustración, nos han enseñado nuevos modos de comunicación política.
Más allá del debate electoral, del mensaje y los contenidos, que a algunos gustarán más y otros menos, lo que hace apasionante este momento político es la capacidad que han tenido los estrategas en hacernos creer que la política sigue siendo el arte de lo posible; frase, por cierto, que aún no se sabe quién lo dijo, pero cuando el mensaje es lo importante, qué más dará el autor.
Y sí, la política vuelve a estar de moda tras un largo periodo en el que la desafección era total. La política era para los políticos. Hoy la política se discute, se comparte y se comunica.
Prefiero los nuevos tiempos porque son síntomas de madurez y, desde luego, nos hacen ser más responsables con nuestro propio futuro.
Otra cosa es el mensaje que los hay de todas las formas y colores; pero eso ya es cosa de cada uno.
Que pasen un buen día


