Terrorismo sin apellidos

enero  2015 / 15 0 Comentarios
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Más allá de los gestos de repulsa por los canallescos atentados contra la libertad y la tolerancia ocurridos en París, muchos se empeñan aún en sacar diferencias de un terrorismo y otro, eso según quién firme la diabólica acción. Parece que la atrocidad tiene diferentes varas de medir a la hora de explicar o reprobar estos hechos.

En materia de terrorismo, por lo que a mí respecta, meto a todos en el mismo saco. En esto prefiero escribir con trazo grueso a la punta fina, nada de plumillas que puedan sembrar la duda a los argumentos con matizaciones y serpentinas en el intelecto que rocen la duda. Y, reitero, no me gustan las dudas y los dobles discursos cuando no solo hablamos de ataques a nuestros modos de vida, sino de víctimas inocentes de un odio que no tiene apellidos. Es terrorismo, a secas.

Hoy aún persiste el eco que dejaron ayer las protestas en Francia contra un ataque a nuestra civilización, hacia un avanzado sistema de libertades al que hemos llegado tras siglos de penurias y enfrentamientos fratricidas. Hemos progresado sí, pero el coste a lo largo de nuestra historia ha sido tremendo en cuanto a vidas y sueños rotos. Así que cualquier gesto en defensa de nuestra libertad es tan necesaria como votar y hacerlo con todas las garantías.

Sí reconozco que me hubiera gustado ver las avenidas parisinas tan llenas de espanto, como sucede estos días, cuando aquí caían inocentes que parecían importarnos solo a los del terruño.

Lo que no llego a entender es que entre nosotros aún haya quienes se empeñen en analizar el RH a los actos terroristas. Me preocupa especialmente ese intento de justificar lo injustificable. Y en este caso, ya no hablamos de grupos residuales, lobos solitarios, sino de formaciones que, según las últimas encuestas de opinión, podrían estar llamadas a administrar nuestro futuro.

Creo que ya va siendo hora de que muchos nos hablen de cuestiones de Estado, más allá de la Economía, la Educación o la Sanidad que, desde luego, son pilares fundamentales. Pero el terrorismo lo es, lo mismo que la Administración de la Justicia, la Defensa o la organización territorial. Es importante que el votante tenga toda esta información que le permita tomar la decisión más acertada. Porque ya sabemos o creemos saber la postura de los partidos más tradicionales, no así los nuevos planteamientos. Espero que los recién llegados sabrán darnos una respuesta clara a estas demandas, porque las balas no conocen la razón ni denominaciones de origen.

Les aseguro que seremos todo oídos.



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